sábado, 8 de noviembre de 2008

bytes

Una mujer de bytes,
no es una mujer;
sólo unos y ceros, ceros y más unos,
que se encienden o apagan,
como luces de feria.

Desde Calcuta, o Dehli,
o desde Rusia, ¿qué importa?
No es de cuerpo su cuerpo;
su no-lugar se escribe en Garamond o Times.
No es extensa, no es alta,
no duerme nunca,
pero yo sí que sueño,
con un mundo sin mares,
y la mujer de bytes sueña conmigo.


Azul de tarde

A la tarde no hay nada,
más que la tarde,
muerta de luz, mientras paseo ausenicias,
en un bolso de cuero.

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