martes, 27 de octubre de 2009

Es igual

Te lo dije con la mejor
de mis sonrisas;
me inventé un nombre nuevo,
compré vino,
para ti cociné versos hermosos,
que has leído al revés
o has dejado caer como la lluvia
y morir en el suelo
como peces helados.

Es igual, todo acaba.
Por ti escalé altas tapias
por saber lo que había al otro lado.

Ahora el corazón
se me ha quedado corto;
escribo sin saber cuando termino,
y creo que nunca me sentiste cocinera
ni poeta, ni maga.
Es igual, si algo fui
brindo por ello.


domingo, 25 de octubre de 2009

Sala de espera

Violetas
[.....]
Al marchar victoriosas a la muerte
Sostienen un momento, ellas tan frágiles,
El tiempo entre sus pétalos. Así su instante alcanza,
Norma para lo efímero que es bello,
A ser vivo embeleso en la memoria.
Luis Cernuda


En la espera de todas las esperas,
sarcasmo de la edad,
maldito tiempo retenido
en un estanque oscuro.

¿Te sorprende morir,
si desde siempre
rodó tu cuerpo sin saber si muros
o si rocas
frenaban su caída inevitable;
si ajustabas el ritmo
de tu corazón aún joven
al lento transcurrir de las noches de invierno?

La vida era eso:
beber por un instante
de la copa de un dios
para al cabo de un rato
llorar como un mendigo
en la calle vacía.

¿Te gustó lo que viste?
¿Sabías que inmortales,
aburridos, querrían el abismo
medir bajo sus pies,
los viejos dioses?


jueves, 22 de octubre de 2009

Fantasmas

El sol de otoño vergonzoso,
arrulla a los fantasmas
mansos, como serpientes camufladas
al borde de las tapias.

Cuando la sombra avanza,
el alma se desprende de su espectro
y oscuros como noche
le crecen tallos largos
hasta alcanzar la tierra
y horadarla.

sábado, 17 de octubre de 2009

Díptico

"Detente, eres tan bello"
Fausto

Yo te amé instante leve;
gocé con la sorpresa
de tus pasos de seda
en una tarde azul
cuando las sombras crecen.

Después, en una estancia
sin cortinas,
les duele tanto sol
a los ojos cerrados.

domingo, 11 de octubre de 2009

Corazón

Coger tu corazón
con las dos manos,
manso, como un pájaro joven,
que se deja robar
el secreto del nido.

sábado, 3 de octubre de 2009

La bruma

Un hombre solitario
espera que amanezca en un banco vacío.
La bruma de septiembre adolescente,
extiende por la noche
en la calle desierta,
un recuerdo del mar.

Poco a poco,
según se abran con luces
las ventanas
y los rayos del sol
decoloren las sombras
y el rumor cotidiano
esconda sin pudor
los ruidos de la noche,
moriremos un poco, sin querer.

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