sábado, 26 de septiembre de 2009

Andreu Alfaro y Bach en el semáforo



Por un guiño feliz del universo,
Andreu Alfaro y Bach confluyen
en un semáforo en rojo.
(lo podéis escuchar mientras leéis)
recorre la desnuda simetría
de los arcos de Alfaro,
cerrados en su brillo de aluminio
al parloteo insano de la calle.

El mar de la conciencia en oleaje
impone su rumor sobre las voces.



domingo, 20 de septiembre de 2009

Tomás toca el clarinete

Tomás adolescente
toca en patio abierto el clarinete
los domingos.

La madera dulce
exhala su cascada natural;
cuerpo de bronce,
bruñido en suave melodía oscura.
Y pequeños deseos,
punto y contrapunto,
danzan recién salidos
del saco de las bolas de colores.

No sé si sueña Tomás
con ser clarinetista.
Con quince años el mundo es mucho más
que un patio de vecinos;
hay montañas azules,
clarinetes, y desiertos dorados.

Fuera de la botella,
el genio baila ya,
vuelta tras vuelta;
viejo diablo enloquecido
por la música.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Funámbulo

A veces en los sueños,
el suelo se despega.

Valles, bosques, colinas,
de montaña a montaña,
me siento con sus botas Pulgarcito.

Salto sobre la mar
¿importa dónde?
El tiempo y el espacio
por un día son míos.

......

Frágil como de hielo,
el sueño se derrite.
La cascada vecina de la ducha
arrebata al amante la tibieza del beso.

Mil asuntos extraños,
cambian el vino en agua
por enésima vez;
nadie se queja.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Pareja de baile

¿No sería mejor
bailar desnuda y sola;
despacio hundir los pies
entre la arena,
mirar al horizonte guardando los secretos?

¿Para qué otros ojos
buscando mi empatía;
burla del sol,
en un espejo mínimo
del mundo deformado?

Meditatio II

Por unos minutos,
saberse en la baranda,
el vacío a los pies.

No importa que se cierren,
que se abran,
las puertas oxidadas
de rostros o deseos.

Durante unos minutos,
el mundo es esa sombra solitaria
del fondo del espejo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Meditatio

Todo está bien:
la blancura sin alma de las cosas,
visillos ondulantes desbordados de sol
y el ruido de la calle,
como una voz sin nombre.

Todo está bien:
la soledad inmensa del desierto,
que cruzarás despacio
contando uno por uno los granos de la arena.

Mientras sueños, afectos o recuerdos,
librados del poder de los hechizos,
pasean como sombras,
sus frías simetrías.

martes, 1 de septiembre de 2009

Huellas

Con su habitual indiferencia,
el reloj puntual de la marea,
ahoga a una princesa cada noche.

Objetos arrojados a la playa:
las huellas, los mensajes,
el ticket arrugado del parquímetro,
fueron eliminados por dedos diligentes.

Demasiado liviano,
el recuerdo tiene la espalda estrecha
para llevar mochila.

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