Doméstico


Alguna vez
el otro fue un mar inabarcable,
desconocido, temible,
poderoso,
que se echaba a tus pies
y huía y regresaba
renovado.

Después os lo enseñasteis
casi todo,
y el mar se fue a guardar
en un cuarto pequeño.

Ahora la virtud,
lo deseable,
es convertirse en esa música acorde,
que baña las paredes,
y deja hacer,
sin acritud,
y sin nostalgia.

Comentarios

Rafael ha dicho que…
"aguas claras y densas
que aguardan que me sumerja
cada día un poco más"

Esto escribí hace casi un año. Este poema tuyo me lo ha recordado.
Admiro la limpia mirada que se desprende de tus poemas.

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