Ayuno

"Los gansos silvestres, que abandonan su hogar eterno para volar por el cielo, sin duda hallan consuelo por lo menos en no quedarse rezagados"
Historia de Genji

En la misma carencia
encontrabas consuelo:
al ver el sol ocultarse
el primer día,
la llama confortable,
te ayudó a soportar
el frío de la noche.

Cada vez necesitabas menos,
y de los surcos vacíos
del recuerdo,
manaba el agua dulce
y te nutría.

Comentarios

Rafael ha dicho que…
La Historia de Genji es uno de mis libros favoritos. Lo recomiendo siempre, pero son pocos lo que lo leen. Me parece que tu poema es acorde con ese espíritu atento a la naturaleza que tiñe todo el libro. Me ha venido a la cabeza el episodio en el que Genji se destierra a una pequeña aldea, donde conoce a la que será una de sus mujeres (no recuerdo su nombre). Saludos.
Susana Corullón ha dicho que…
Hola Rafael,
Genji me está acompañando este año como lectura veraniega, y la verdad es que me está gustando mucho. Me encanta la sensibilidad con que está escrito. Sorprende que su lectura siga resultando fresca y actual.
Precisamente acabo de leer el capítulo al que te refieres ;)

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