Polvo de nada

Caminas
de regreso a casa.
Como los primitivos,
dejarías tus manos pintadas
en la pared,
porque no tienes a nadie
para contarle
que te has muerto un poco
en la consulta del médico,
y que una mujer
desconocida,
te ha avisado de que era
la última estación.
A nadie deberían importarle
tus anodinas escenas
cotidianas.

Comentarios

Rafael ha dicho que…
A la hora del café lo cuento todo (o casi todo); abro la chaqueta completamente; porque no soy más que un espejo en el que muchos se reflejan.
Maduras cuando descubres que puedes estarte horas contemplando las escenas más triviales: una mujer en el metro; un jubilado junto al kiosko, un obrero apoyado sobre su pala cerca de un montón de tierra al lado de una zanja para la conducción del gas... no son menos misteriosas que el interior del agujero negro del centro de la galaxia.
Pero eso tú ya lo sabes.

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