La grieta

Tú notaste primero
la grieta,
yo, Susana estilita,
me habría encaramado
a la columna
según la legislación
de los desiertos.
Los sueños eran
lícitos y yo
puedo dormir
sobre una sola
pierna.

¡Qué bien que corrieras
la cortina al horizonte
rojo!
Vivir hace a las formas
infinitas y los espejos
crecen hacia el cielo.
Podría haber
sido igual,
pero siempre en pequeño.

Comentarios

eloy ha dicho que…
¡Magnífico poema!

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