Acróbata

Hay barrancos tapizados
de malas notas
y luces amarillas.

Atravesarlos es igual,
que andar por el bordillo
de la acera:
el sol detrás,
los brazos extendidos,
la espalda como un junco,
y mirar sin mirar
un punto al horizonte,
indefinido.

Siento el cuerpo que es mío,
placer en equilibrio.

Comentarios

Soledad Sánchez M. ha dicho que…
Bellísimo este paseo en equilibrio. ¿Cuántas veces debemos caminar así sobre el bordillo?

Un beso.

S.

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