Limpieza de verano

Una tarde caliente,
con hervores de principio
de verano,
vaciaste el armario
de los medios deseos,
aquellos que perdieron
su aguijón
en el combate con las cosas.

Como caparazones secos
robaban el espacio
en tu memoria.
Intentaste borrarlos,
destruirlos,
pero los muertos no pueden
volver a morir.

Comentarios

Rafael ha dicho que…
Esgrima de salón,
media estocada,
pequeños alfileres diminutos.
Nada pueden en la tormenta
que ruge más allá de la ventana.
Mira las nubes formarse,
oye el trueno y el viento,
más allá de tu ventana.
Baja y que el agua moje
la cabeza descubierta,
bebe las gotas de lo alto.
No pienses.

No existen los medios deseos.
Susana Corullón ha dicho que…
Por los deseos grandes hacemos lo que sea, pero los pequeños sin alcanzar se acumulan en cementerios tóxicos.
Rafael ha dicho que…
"Cementerios tóxicos". Buena imagen. Me recuerda los almacenes industriales de residuos que tanto abundaban por donde yo vivía de niño y adolescente. Tierra removida, aceite pesado, herrumbre bajo la lluvia perpetua... Con todo, aquella fealdad tenía una gran fuerza; a su manera, épica y poesía; como los deseos insatisfechos (grandes o pequeños) que, enterrados en lo más hondo nos recuerdan que hemos vivido y que moriremos. Yo no me desharía de ellos.
Como siempre, un placer leerte (incluso en tus comentarios, que nunca son menores).

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