Noche de San Juan

¿Quién dijo que vivir fuera fácil?
En el mejor de los casos,
conformarse con admirar la belleza
tras el cristal blindado,
en el peor,
el tedio de las paredes planas,
o más aún,
el dolor de la pérdida,
la pobreza o la soledad.

Atajos entre piedras,
puentes frágiles, sin cimientos,
estrategias endebles,
y baratas,
que se rasgan de noche,
en cuanto estamos solos.
Fachadas relucientes
apuntaladas, con material
de desecho.

Lo importante es llegar
al principio del baile,
después el ritmo,
quizás, obre el milagro,
de enganchar tu vestido,
y vaciarte.

Comentarios

Rafael ha dicho que…
Una de las cosas que más me gustan en tu blog es la forma en que unos poetas se enlazan con otros. Este me ha hecho volver a leer "Víspera" y "Retorno". Me parece que el tema podría ser el mismo, aunque quizás no las conclusiones. De los tres me quedo con "Víspera". Esa imagen en la cornisa, ese apresurarse a caminar, ese coger el timón. Me ha venido a la cabeza una escena de "Memorias de Adriano". Creo que Adriano está en Capadocia antes de ser emperador, en el límite del Imperio. Mira a lo lejos, las montañas que ve ya no son Roma y siente la tentación de ir hacia ellas, caminar y caminar alejándose de lo conocido, introducirse en un mundo completamente ajeno, en el que -ya lo añado yo pensando en tus poemas- nada es circular, sino que todo es una línea que avanza.
Besos.
Susana Corullón ha dicho que…
Te agradezco tu esfuerzo en encontrar coherencia en los poemas. Es normal que la tengan, porque todos han salido de la misma cabeza recurrente,
a la que le encantaría avanzar hacia lo desconocido, lo mismo que a Adriano ;)

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