jueves, 31 de diciembre de 2009

Deseos para el nuevo año

Como un cuadrado inscrito
en otro cuadro.

La sonrisa lejana
de amores quebradizos
quedó inscrita en la piedra.

Así también palabras
en hojas amarillas,
o en el lienzo huidizo
de la memoria,
a veces tozudamente blanco.

Andar como Jesús
sobre las aguas,
de cabello encrespado,
cuya muerte caliza
dejó atrás,
intacta su pasión en caracola.

martes, 29 de diciembre de 2009

Viuda

La noche en la que el viento
se llevó su casa,
al fin pudo dar
más de diez pasos
sin encontrar paredes.

Con negras telarañas
de los sueños,
acondicionó los huecos.

Después palpó la orografía
de miembros amputados.
Absurdo recorrido de los dedos,
en el día que es noche,
toda nueva.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Locura

Esa locura insana,
continente inaudito,
sin amor, sin caricias,
sin salida.

¿Cuáles son tus bosques,
tus caminos?
¿Cuál tu baranda y tu mar?
¿Tienes otros ojos
a los que mirar dormida,
amuletos para cambiar
el plomo en paja,
o la tierra en nube,
cielo bendito azul
de los domingos,
o lluvia en Navidad
tras la ventana.
Tesoros infinitos,
regalados?

domingo, 20 de diciembre de 2009

La mía

Cuando vengas,
no serás como otras,
porque serás la mía.

Vendrás con olor a frío,
con el pelo revuelto,
de no sé que lugar.

Serás nueva,
de mí,
definitiva,
la última ilusión
sin más testigos.

Sin tener que decir
ya nada más.
Que los otros te nombren
si lo quieren.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Glosas a Panero

"Abril es el mes más cruel
engendra lilas de la tierra muerta"

Si abril engendra lilas
de la tierra,
antes diciembre
ató con ala helada,
las miradas, los gestos,
las manos escondidas,
que al lado de hojas secas
prendió en honor al sol
en sacrificio.

Cuando todo volvió
otra vez a la tierra
en forma de cenizas,
el olvido y la lluvia,
modelaron diamantes
sin testigos.

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"Escribir como escupir",

no, como respirar,
tras dejar pulmones,
corazón, el vientre,
el alma,
impreso el instante
en cada gota.

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"Me encontraréis donde nadie ha buscado"

¿Cabe más soledad
que vestirse de gris
en la penumbra?
Ocultar a la luz
los restos blancos
de los ojos y dientes
y dejarse alcanzar
por muerte silenciosa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Breves


He creído romper,
cristal de hielo,
la capa de la piel
que nos hace ser náufragos
en distintos océanos.

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Un café contigo
para charlar sobre Dios,
sobre los hombres.

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Horas que pasan
sin nada que las marque,
que morirán como bloques de hielo
en alta mar.

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Cuando hablas espío
detrás de las palabras,
ese lugar tan tuyo
a salvo del invierno.

martes, 8 de diciembre de 2009

Camino de tamaris

Camino de tamaris a las afueras:
Árboles marinos recortados
sobre el fondo
de la noche invertida.

La perspectiva en curva y leves ramas
de sombra inútil ya
cuando se van las sombras.

Cielo y frío encarnados en diablos,
te dan la tierra entera
como novia desnuda;
hombre solo
que desgranas
tu tiempo en el camino.

Pero tú sólo vas siguiendo
leve rastro de arena
al que quisieras
dotar de algún sentido.

El camino se acaba
¿Te lo dije?
Tras la curva cerrada,
el alto muro,
separa tu silencio
de los túmulos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Manchas

¿Quién puso allí
esos ruidos
y esas manchas?

Hace un año tus ojos
eran ojos
y no esas pozas sin forma
donde mueren los pájaros.

Te quise en esas tardes en que huías
por el hueco infinito
de tu pecho vacío,
mientras mi carne ciega,
prendida de entusiasmo
te nombraba.

Hoy no soy ya más llama
ni volcán, ni río;
de los flujos que ardieron
sólo quedan
las ramas, la corteza,
que extiendo sobre ti
para abrigarte,
hasta sanar tus llagas.

Y si acaso éstas ya
no dejaran tu cuerpo,
diríamos los dos
las palabras prohibidas
que la noche no teme,
ni el viento, ni la luna.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Tardes II

Son las seis menos diez
y estoy nerviosa;
demasiado quehacer
para apoyarme
en las ramas desnudas
y ver pasar el sol
muerto en violeta.

Debe haber algo más;
quizás en esos campos
sin otoño,
insomnes de color,
vestidos siempre.

Dicen que hay algo allí,
más allá de las nubes,
pero que no contesta
ni escucha nuestros gritos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Tardes

Las tardes de noviembre
tienen brillo caduco,
que sabe a que no hay tiempo,
a haber perdido el tren
y que era el último.

Son como un paisaje
en el que ya no somos,
donde no queda sitio
porque a la misma hora
el día se levanta en las antípodas
y nuestro sol se acaba.

Pero después de cuarenta
o de cien años,
sólo sabemos tejer
o destejer
los mismos juncos
tan suaves ya a los dedos
como un cuerpo querido.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Estrella

Si dejo de ser yo
y entro en tu mente
como animal discreto
en un rincón oscuro.

Buscaré entre los trajes de la infancia
el que mejor convine
con tus deseos rotos
y tu avanzar errático
en este largo día
que fuera durar siempre.

A veces me conformo con mirarte
y captar en mi cámara
las posiciones fijas de tu estrella,
pero yo no sé nada de los astros,
más que me dan la noche,
para ocultarme en ella.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Post mortem

Detrás de la subida
y el desgarro,
la espiral de calor
y el estallido,
otra vez la noche aislada de los cuerpos,
el motivo simétrico en la almohada,
el animal que duerme,
siente y come arrastrando su herida,
como una amiga vieja,
que le espera sin prisa
cada nueva mañana.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Claridad

Al final de la ciudad,
las calles se desangran
como brazos enfermos.

Empañados y grises,
como hojas cautivas
de un otoño sin viento,
buscan la claridad
los ojos ciegos.

No hay luz para leer,
no escribo nada:
Se incendia el horizonte
en las afueras.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Vanidad

Vanidad:
querer ponerle letra
a la canción del tiempo,
cuando nada mejor llena el silencio
que el viento de noviembre
arrancando las hojas.

¿Si no hubiera más hombres,
si nadie más leyera
o te escuchara,
seguirías vertiendo
largos ríos de tinta
que tardarán cien años
en volver a ser agua?

Si al menos te bastara
con vestirte de fiesta,
clavel en la solapa
y traje de domingo;
sólo un día cualquiera
que la memoria guarda
o esconde en el estrato
de los días felices.


Infancia

La infancia es un estrato en el paisaje;
el humus del que beben las raíces,
oculto,
necesario.
Un día nos sellaron la crisálida
con unos cuantos libros
y mucha soledad.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Convaleciente

El cielo entero para mí,
roto al poniente,
como bálsamo frío.

La sombra de la noche
oculta los caminos;
hay tantas cosas
sin mí
que me avergüenzo.

martes, 3 de noviembre de 2009

Monólogo aburrido

Otra vez en la calle de semáforos rojos
el relámpago rosa,
que recorre las nubes
como una niña inquieta
que enseña sus enaguas.
Le mando un beso y sigo;
un día reluciente y sin sorpresas,
quizás algún atasco a la entrada del túnel
mientras que Henry Purcell
viste mi velocidad
con traje melancólico.
Los árboles risueños tienen hojas de otoño,
la ciudad queda lejos
y mi tiempo es pequeño
y voy en coche
y el horizonte acaba
a diez kilómetros,
con el placer sensato
del trabajo bien hecho.
Las sorpresas estallan en el aire
y yo cierro los labios;
que la brisa no sepa,
que las hojas no sepan,
que la tierra no sepa,
que he lanzado mi queja
contra el cielo infinito

domingo, 1 de noviembre de 2009

Morir, dormir...

El cansancio ha devorado
tu apostura,
como un insecto leve y silencioso.

Forma eres,
no más que una cáscara hueca
de la que se ha vertido
hasta la última gota.

Morir debe ser eso:
arrebatada el alma por los brazos del sueño,
deshabitar el cuerpo.

martes, 27 de octubre de 2009

Es igual

Te lo dije con la mejor
de mis sonrisas;
me inventé un nombre nuevo,
compré vino,
para ti cociné versos hermosos,
que has leído al revés
o has dejado caer como la lluvia
y morir en el suelo
como peces helados.

Es igual, todo acaba.
Por ti escalé altas tapias
por saber lo que había al otro lado.

Ahora el corazón
se me ha quedado corto;
escribo sin saber cuando termino,
y creo que nunca me sentiste cocinera
ni poeta, ni maga.
Es igual, si algo fui
brindo por ello.


domingo, 25 de octubre de 2009

Sala de espera

Violetas
[.....]
Al marchar victoriosas a la muerte
Sostienen un momento, ellas tan frágiles,
El tiempo entre sus pétalos. Así su instante alcanza,
Norma para lo efímero que es bello,
A ser vivo embeleso en la memoria.
Luis Cernuda


En la espera de todas las esperas,
sarcasmo de la edad,
maldito tiempo retenido
en un estanque oscuro.

¿Te sorprende morir,
si desde siempre
rodó tu cuerpo sin saber si muros
o si rocas
frenaban su caída inevitable;
si ajustabas el ritmo
de tu corazón aún joven
al lento transcurrir de las noches de invierno?

La vida era eso:
beber por un instante
de la copa de un dios
para al cabo de un rato
llorar como un mendigo
en la calle vacía.

¿Te gustó lo que viste?
¿Sabías que inmortales,
aburridos, querrían el abismo
medir bajo sus pies,
los viejos dioses?


jueves, 22 de octubre de 2009

Fantasmas

El sol de otoño vergonzoso,
arrulla a los fantasmas
mansos, como serpientes camufladas
al borde de las tapias.

Cuando la sombra avanza,
el alma se desprende de su espectro
y oscuros como noche
le crecen tallos largos
hasta alcanzar la tierra
y horadarla.

sábado, 17 de octubre de 2009

Díptico

"Detente, eres tan bello"
Fausto

Yo te amé instante leve;
gocé con la sorpresa
de tus pasos de seda
en una tarde azul
cuando las sombras crecen.

Después, en una estancia
sin cortinas,
les duele tanto sol
a los ojos cerrados.

domingo, 11 de octubre de 2009

Corazón

Coger tu corazón
con las dos manos,
manso, como un pájaro joven,
que se deja robar
el secreto del nido.

sábado, 3 de octubre de 2009

La bruma

Un hombre solitario
espera que amanezca en un banco vacío.
La bruma de septiembre adolescente,
extiende por la noche
en la calle desierta,
un recuerdo del mar.

Poco a poco,
según se abran con luces
las ventanas
y los rayos del sol
decoloren las sombras
y el rumor cotidiano
esconda sin pudor
los ruidos de la noche,
moriremos un poco, sin querer.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Andreu Alfaro y Bach en el semáforo



Por un guiño feliz del universo,
Andreu Alfaro y Bach confluyen
en un semáforo en rojo.
(lo podéis escuchar mientras leéis)
recorre la desnuda simetría
de los arcos de Alfaro,
cerrados en su brillo de aluminio
al parloteo insano de la calle.

El mar de la conciencia en oleaje
impone su rumor sobre las voces.



domingo, 20 de septiembre de 2009

Tomás toca el clarinete

Tomás adolescente
toca en patio abierto el clarinete
los domingos.

La madera dulce
exhala su cascada natural;
cuerpo de bronce,
bruñido en suave melodía oscura.
Y pequeños deseos,
punto y contrapunto,
danzan recién salidos
del saco de las bolas de colores.

No sé si sueña Tomás
con ser clarinetista.
Con quince años el mundo es mucho más
que un patio de vecinos;
hay montañas azules,
clarinetes, y desiertos dorados.

Fuera de la botella,
el genio baila ya,
vuelta tras vuelta;
viejo diablo enloquecido
por la música.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Funámbulo

A veces en los sueños,
el suelo se despega.

Valles, bosques, colinas,
de montaña a montaña,
me siento con sus botas Pulgarcito.

Salto sobre la mar
¿importa dónde?
El tiempo y el espacio
por un día son míos.

......

Frágil como de hielo,
el sueño se derrite.
La cascada vecina de la ducha
arrebata al amante la tibieza del beso.

Mil asuntos extraños,
cambian el vino en agua
por enésima vez;
nadie se queja.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Pareja de baile

¿No sería mejor
bailar desnuda y sola;
despacio hundir los pies
entre la arena,
mirar al horizonte guardando los secretos?

¿Para qué otros ojos
buscando mi empatía;
burla del sol,
en un espejo mínimo
del mundo deformado?

Meditatio II

Por unos minutos,
saberse en la baranda,
el vacío a los pies.

No importa que se cierren,
que se abran,
las puertas oxidadas
de rostros o deseos.

Durante unos minutos,
el mundo es esa sombra solitaria
del fondo del espejo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Meditatio

Todo está bien:
la blancura sin alma de las cosas,
visillos ondulantes desbordados de sol
y el ruido de la calle,
como una voz sin nombre.

Todo está bien:
la soledad inmensa del desierto,
que cruzarás despacio
contando uno por uno los granos de la arena.

Mientras sueños, afectos o recuerdos,
librados del poder de los hechizos,
pasean como sombras,
sus frías simetrías.

martes, 1 de septiembre de 2009

Huellas

Con su habitual indiferencia,
el reloj puntual de la marea,
ahoga a una princesa cada noche.

Objetos arrojados a la playa:
las huellas, los mensajes,
el ticket arrugado del parquímetro,
fueron eliminados por dedos diligentes.

Demasiado liviano,
el recuerdo tiene la espalda estrecha
para llevar mochila.

martes, 25 de agosto de 2009

Sin concesiones

Así de limpio,
como partir en dos
un pan de miga blanca.

No es posible escapar
del sol de agosto,
que desnuda imperfecto
el cuerpo en una acera.
Ni tampoco encontrar
al mediodía,
una sombra tranquila y confidente,
donde ofrecerle a dios
una copa de vino.

Redondas y perfectas,
en tapiz de billar descolorido
rebotan las palabras,
ruedan, pasan.

domingo, 23 de agosto de 2009

El baile del sí pero no

El cielo azul es entero
como una manzana.
Salir de allí
es como invertir la gravedad
y caer hacia arriba,
y tú no querrás que yo haga eso.

No, en tu mundo de soles invertidos
también la gravedad
sostiene los afectos,
y tú no quieres nada,
porque a años luz de la tierra,
nuestras estrellas son sólo unos puntos perdidos
y el dolor y la risa
son del mismo color azul-violeta

martes, 18 de agosto de 2009

Venus sorprendida en día laborable

De noche y en verano,
como de sopa oscura,
densas y estrelladas,
las islas de los sueños.

A veces el despertador
las torpedea
y nos faltan las manos
- rubor en carne viva
y al desnudo -
para ocultar el blando
abandono feliz
de los deseos.

Vértigo

Limpia y sin excesos,
la estocada del prisma
del instante.

Y la flor y la nata de tus venas,
mansas, contenidas,
brotando gota a gota
en verso calculado,
ocultan el error de los compases rotos
o el brillo de la sangre
expuesta al cielo.

martes, 11 de agosto de 2009

Abisal

Más allá de la luz
donde el deseo,
en picado se hunde entre las sombras negras.
Pierdo tu rastro,
asgo apenas una sombra que huye
o un cabello.
Lo demás me limita,
se esconde de mis manos o mis ojos
y no hay palabras para hablar
de tu latido.

Huída

Las gráciles glicinias,
que un día te enlazaron
son ahora un tronco
leñoso que te hiere.

Fuiste cuerpo o ráfaga desnuda;
aurora que anidaba en un rincón del pecho.
Frágil, aureo, infantil, desnudo, hueco,
dabas plante al amor con fondo de horizonte.

Hoy los zarcillos verdes de un jardín vertical,
le crecen a tus manos y tobillos,
como un Ahab prendido
para siempre de un cuerpo de ballena.

martes, 21 de julio de 2009

Hybris

Tus ojos dentro del mar
castaño de anochecida,
y en el barco de mil voces,
ronca se pierde la mía.

Descalza sobre la plaza,
al baile de los que pasan,
dejo jugar a mis pies.

El mar se rompe al compás
de silencios y alas blancas.

Castaños ojos de buey,
cansados y muertos de agua.

martes, 14 de julio de 2009

Límites

El cabello, los ojos,
La punta de la lengua,
Las uñas y los dedos...
Más allá la canción desaparece,
Se hace nota en el viento
Como el rumor de hojas.
Y quizás en su explorar el aire
Encuentre el cuenco fresco
Del oído cercano.
Ya sin dueño, sin alma,
Verso puro,
Como una gota más en el estanque.

lunes, 6 de julio de 2009

Niños

Juega dentro de un vaso,
El niño de ojos grandes,
Como ciruelas negras.

No entro, no me asomo,
Mi no-estar gaseoso, omnipresente,
Asfixia sus pulmones como a un pájaro herido.

Y mueren contra el cristal una tras otra,
Palabras deshojadas, oscuras, sin sentido.

sábado, 4 de julio de 2009

Ángel

Los pasos de los ángeles,
Dejan tras de sí el olor a menta
Que desprenden los ríos en verano,
Y un silencio también
Y un gran vacío,
Cerrado y solitario,
Como un útero muerto.

El rostro de los ángeles tan bello,
Que uno sueña en morir al contemplarlos.
Cuando pasan la vida sigue intacta;
El arroyo se entrega a las libélulas,
Y una espina de zarza me desgarra.

Inacabado

Un cuerpo inacabado e indolente
Tendido sin cuidado en la penumbra.
Sin amar, abstraído
ajeno a su estación ineludible
de ser para otros ojos un objeto.
En aquel no lugar
De la ignorancia,
Fresco recodo del arroyo en sombra,
Vive su tiempo,
En suave o delicado pétalo o estambre,
Tu cuerpo adolescente inacabado.

jueves, 2 de julio de 2009

Caricia

Sería algo normal acariciar un cuerpo,
Si no existieran celos
Ni propiedad privada,
Sin esos educados varios pasos
Que separan a la gente cuando habla.
Si mañana no hubiera
La certeza de saberse descubierto.

Por eso no es normal
Y lo que queda,
Es sentir en el alma,
Como el ala de un ángel,
La caricia de aquel que nos sonríe.

sábado, 27 de junio de 2009

"Hombre casado, con librería al fondo"

Fiel al perímetro hexagonal
Del salón-comedor
La jungla fuera:
Relucen los colmillos de las cobras
Y los gritos agudos
Ahuyentan a la luna.
A veces el relámpago
De un cuerpo juvenil
Rasga la noche
Con su piel de manzana.

Doble acristalamiento
Embala las palabras
Las sonrisas, los cuerpos que se rozan.

Nuestro lenguaje
Nuevo
Modelado a medida,
En confianza obscena
Por el tiempo y los dedos

¿Resistirá la brisa
Desnuda sobre el cuerpo?

sábado, 20 de junio de 2009

Tú que me amas

Tú que me amas,
por la mañana
en domingos azules.
En este jardín
sin árboles ni pájaros,
que no es jardín,
pero que sirve igual
para guardar afectos.

Tú que me amas,
tantas veces mi nombre
has pronunciado
que ya lo olvidas
como el tic-tac del tiempo.

Tu estar es un amanecer callado
de cuerpo gris que arroja la marea,
hallazgo milagroso que respira
entregado a sus sueños
en mi almohada.

sábado, 13 de junio de 2009

Gilda

El arma del dolor de la belleza
En carne de satén
Y en un instante,
Los miles de relojes de pulsera,
Rendidos a la curva juguetona,
De una melena roja.

Sin antídotos, curas, ni preguntas,
Giraron los planetas en torno
De tu brazo.
Y el tiempo una vez más
Siguió su curva gris y silenciosa;
¡No mires hacia atrás,
O perderías todo!

Olvida, olvida,
Olvida,

Se tú sola en el cielo,
Cegado por las lumbres del verano.

domingo, 7 de junio de 2009

Amantes fragmentados

(Entero, 
También cuando no hablas,
Cuando duermes,
En el escorzo azul que busca un dueño)

El árbol tuvo hojas,
Y palabras la fuente;
Las sombras un abrazo y unos labios.

De la piel firme y clara,
Un manantial de rosas,
Que he encerrado sin nombres
En mil vasijas blancas.

Los solares azules en domingo,
Saben a ausencia y tarde calcinada.
Allí donde la sombra no cobija,
Abro mi cuévano y dejo que salgas.


sábado, 6 de junio de 2009

Los no-deseos

Mil mundos por el mundo
Y no es ninguno
Este mundo pequeño,
De dolor de cabeza
Y pies cansados,
De misierias oscuras
Y deseos felizmente insatisfechos;
Igual que al sol de junio,
Una vieja postal descolorida.

sábado, 30 de mayo de 2009

"...Ese afán que exige un dueño a imagen suya"

Y buscas asustada quien te vea,
sueltas hojas-cabellos en cielo de verano.
Por la piel rota a veces,
como cáscara suave,
brota roja la sangre,
como lujosa dádiva.

¿Piden ojos los árboles para seguir su baile,
oídos los torrentes para su risa clara?

lunes, 18 de mayo de 2009

Trabajo solitario

Humilde desgaste de las hojas;
Ni siquiera susurran
Y son blancas.
Sin éxtasis, sin labios.

Serpiente

Hermosa y frutal,
mujer mesopotámica.
por amor,
para amar,
el vestido ondulado,
esculpe con soltura,
tu figura imperfecta, pulida por el son
de los abrazos.

sábado, 9 de mayo de 2009

El dios serpiente



El dios serpiente
Vive en la verdosa
Jungla oscura.
Ante sus ojos muertos,
Como fondo de arroyo,
Abre el pavo real
Su peineta de flores.
Las nubes en lo alto son mimosas
Y blandas.
Su reino es ancho, inmenso
Tan grande como el mundo.

Hoy su cuerpo desnudo,
Se arrastra sinuoso entre las hojas.
El dios serpiente
Sólo mira a sus víctimas
Antes de devorarlas.
Imagina sabroso el cuello en su mandíbula,
Herido por la muerte chorreante.

Por fin abre los ojos,
Tan fríos como el ámbar;
Su belleza dulzona embriaga
Adula, duerme. Hace soñar,
Vender el alma por acercar los labios.
Pero no a todos mira
El dios serpiente, sólo antes de matar
Abre los ojos.



viernes, 1 de mayo de 2009

Vacío I - IV

La no-felicidad no duerme nunca;
Espera insomne al viento
Oculta tras la mata oscura,
De la yedra en sombra y de satén.

---o---

Sueño de sillares blancos,
Nimbados por las nubes.
Los dedos encendidos de la herrumbre
Como glicinias rojas,
Sofocan las gargantas 
De las torres perfectas.

---o---

Tu no-estar, inmenso y plano;
Como la espalda azul del horizonte,
Donde los chopos rubios,
Intercambian compases.
Es una ausencia larga,
Abierta al mar
Inabarcable-azul
Para el pequeño corazón humano.

---o---

Del cuenco de tus huecos,
Bebo en sombra

domingo, 26 de abril de 2009

parloteo

¿Os creé, me creasteis?
Rastros de la memoria,
Guardados por mi cráneo
Sin ser visto.

Estación del amor;
Mil dioses atrapados,
Chinos, griegos o egipcios,
En el frío fluir
De la bañera,
Sin nada que decir;
Sólo abortos de palabras desangradas.

Textos chinos, textos griegos

La escritura china es un sistema semiótico en íntima relación con lo real. No hay ruptura entre los signos y el mundo, entre el hombre y el universo: "El primer ideograma consta de un solo trazo horizontal, su trazo es un acto que separa, (y por lo mismo une) el cielo y la tierra".

Combinando los trazos básicos se obtienen ideogramas, pero en cada signo, el sentido codificado nunca logra solapar otros más hondos que permanecen siempre dispuestos a brotar. Los signos ideográficos no copian el aspecto de las cosas, sino que las recrean por medio de rasgos esenciales, cuya combinación nos quiere revelar su esencia. Hombre, cielo y tierra se complementan, y el hombre debe ordenar el universo para hacerlo habitable. Debe encontrar su lugar entre las cosas, y para ello las interioriza y las vuelve a crear. Wen es un término chino polisémico, que puede significar escritura, lengua, estilo, literatura, civilización.... Origináriamente designaba las huellas dejadas por algunos animales en la madera o las piedras, el conjunto de marcas armoniosas por las que la naturaleza adquiere significado, y la escritura que hacen los hombres copia estos signos naturales.
El wen permite al hombre adentrarse en el misterio de la naturaleza, y así, las obras bien hechas restituyen las relaciones secretas entre las cosas y el aliento que las anima. Cuando un calígrafo aborda un poema, no se limita a copiarlo; resucita el movimiento textual y el poder imagianrio de los signos. Se amolda a la cadencia física del poema, y en cierto modo lo vuelve a crear.


La dimensión emotiva del texto no concierne sólo a los textos poéticos. Todo texto parte de la incitación de la experiencia subjetiva. No se entiende la posiblidad de un texto puramante especulativo, desgajado de la personalidad de su autor, ni de la conciencia del destinatario al que va dirigido. No hay textos teóricos frente a textos creativos, como tampoco se puede hablar de textos clásicos, porque no se entiende el antagonismo entre la permanencia y el cambio, ni entre lo que sea la esencia, frente al mero fenómeno. El texto confunciano "funda el presente , continuamente renovado, de la civilización".

En occidente el logos es ajeno a la naturaleza. El discurso occidental distingue entre la sustancia y lo accidental, lo verdadero y lo imaginario. Los clásicos se leen con la intención de emularlos, y cada vez que se retorna a las fuentes se hace con la vista puesta en el progreso. La tradición literaria occidental sufre de una pasión inacabada, de una tensión sin fin por conseguir el texto perfecto, la obra verdadera inalcanzable.

Marcel Detienne al final de su libro Los griegos y nosotros, se pregunta de donde viene nuestro interés por comparar culturas diferentes. Por un lado, la perspectiva de varias experiencias ofrece tonificantes espacios para pensar, y además, al observar varios procesos, podemos analizar de forma microscópica sus componentes y admirarar su desarrollo entre todos los posibles, igual de válidos, igual de viables.


Los griegos y nosotros / Marcel Detienne



La urdimbre y la trama / François Julien

domingo, 29 de marzo de 2009

Mar

Como el olvido el mar,
No  responde a las voces.
Amoroso devora los gritos de los muertos,
Y ciñe un cuerpo tras otro
En abisal silencio.

Hectolitros y hectolitros de agua,
Guardan en su lugar el reposo del monstruo;
Insoslayable dueño del tiempo y el espacio.




Evasión

Nubes sobre el azul en la ventana,

Muero por impotencia en el pupitre,

Y por volar así, como los mirlos;

Harta ya de contar, como una hormiga,

Los trazos recortados sobre blanco.


Músculos ateridos;

Por correr ahora vendería mi alma.

Tengo el pasado entero golpeando,

La sien como un martillo,

Mientras quietas y oscuras, mil como mil dagas, líneas negras,

No caben en los ojos ya cansados.


Rescatada del mar,
Concha de la playa,
A él regresas de golpe,
Chapoteo invisible de las olas.

La caníbal

Abismos verticales,
se abren bajo tu boca
hacia el centro profundo.
como cauces vacíos,
que la fuerza de un núcleo 
a succionar pusiera.
Al menos no matas a tus víctimas,
sólo tú te desvistes para sentir
la piel sobre la seda.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Tu enfado de parte a parte,
estrato de la mañana,
pesa en el aire.

Flores de pruno en tu pelo,
y el cielo
una virgen blanca
que se desnuda.

Sabe a revolución el aire,
a ropa limpia,
a sal.

jueves, 26 de febrero de 2009

Cardamomo

Tu voz la de un insecto más
en esta primavera,
un golpe de color
que arrancado al poniente,
sabe a canela
a té
o a cardamomo.
Y libélulas blancas
como plumas pesadas
del paisaje pequeño;
hieren algo los ojos,
para después pasar.
Las letras de tu nombre,
rotas,
no dicen nada.

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